Noticias Destacadas SPV Sevilla


30 de julio de 2020

El Prat inicia una operación salida marcada por el Covid-19 y las protestas

El personal de limpieza del aeropuerto de Barcelona empieza una huelga de dos días que se suma al paro indefinido de los vigilantes de seguridad

El aeropuerto de Barcelona inicia este fin de semana una inusual operación salida de agosto marcada por una pandemia que ha hecho caer en picado los despegues y los aterrizajes en las instalaciones. A raíz de la crisis sanitaria del Covid-19 que derivó en la declaración del estado de alarma, El Prat perdió en la primera mitad del año dos tercios de la actividad respecto al mismo período del año anterior. Mientras el número de pasajeros del segundo aeropuerto español cae en picado, las instalaciones enfrentan desde mañana una huelga del personal de limpieza que se suma al paro indefinido de los vigilantes de seguridad.

Las trabajadoras de la limpieza de Sacyr Facilities han convocado un paro y concentraciones para mañana y el sábado. Dos jornadas consecutivas de huelga para denunciar que las zonas que deben limpiar no dejan de aumentar mientras la plantilla está en cuadro a causa de la presentación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). "De 413 empleadas, estamos unas 100 en las dos terminales en estos momentos. ¿Qué falta en el aeropuerto ahora mismo? Falta desinfección sanitaria; no hay personal recogiendo carros; debería haber más arcos de seguridad abiertos, y el parking está desatendido", explica Georgina mientras se toma un descanso en el exterior de la zona de llegadas de la terminal T1 de El Prat junto a un grupo de limpiadoras de Sacyr Facilities. Una de ellas es Mónica, que asegura que el personal de limpieza es el colectivo "más castigado y afectado" en el aeropuerto de Barcelona. "Desde abril, este aeropuerto es un desastre. Es un aeropuerto lleno de manchas", zanja.

Trabajadoras de la limpieza como Mónica y Georgina, consideradas esenciales por el Gobierno durante el estado de alarma, piden que parte de la plantilla vuelva al trabajo para hacer frente a las necesidades del servicio. Sus representantes sindicales confirman que, desde el pasado 1 de julio, las zonas de limpieza de la T1 se han ampliado. A esa carga extra de trabajo, se suma la vuelta a la actividad de la T2, que estuvo meses cerrada pero funciona parcialmente desde hace unos días. La carga de trabajo del servicio de limpieza es mayor a pesar de que la empresa mantiene a la mayoría de sus trabajadoras en un ERTE que dura ya más de tres meses. "Ha aumentado hasta niveles insostenibles", exponen desde el sindicato CCOO. "La actual situación pone en riesgo la salud de la plantilla tanto a nivel físico como psicológico".

Desde el sindicato, critican que la falta de personal afecta a la calidad del servicio. Y señalan que "la falta de desinfección" en la terminal, en plena pandemia, "pone en riesgo la seguridad de los trabajadores y de los usuarios". Por su parte, los vigilantes de seguridad del principal aeropuerto catalán acumulan casi un año de huelga invisible. Los trabajadores de seguridad de El Prat suman once meses y medio de paros contra la sobrecarga laboral sin resultados, pero no tiran la toalla. La plantilla de Tablisa está decidida a mantener los paros a pesar de que no tienen impacto ni incidencia.

Una decena de trabajadores lleva meses sin trabajar y sin cobrar. El resto acude cada día al aeropuerto de Barcelona a inspeccionar bolsos de mano de pasajeros en los filtros de seguridad. La Guardia Civil fiscaliza el trabajo de los huelguistas, que cumplen servicios mínimos del 90%. Lo hacen bajo la supervisión de agentes uniformados que ya los sustituyeron en 2017, cuando formaban parte de la empresa Eulen y provocaron colas y quejas de usuarios de las instalaciones.

La presencia del Instituto Armado en los arcos de seguridad trata de evitar que el ritmo de paso de viajeros decaiga. La comparecencia de la Guardia Civil genera un gran malestar entre los vigilantes, que aseguran sentirse presionados. A pesar de la escasa incidencia de su protesta, los vigilantes dicen estar más cerca de mantenerla que de suspenderla. No tienen prisa, dicen, en abandonar una huelga sin efecto de la que los medios de comunicación dejaron de hablar justamente porque no causa molestias a los pasajeros. "Si no se hace daño a terceros, quedando los huelguistas como los malos de la película, las protestas laborales no tienen efecto alguno y no se puede cambiar nada", expresan desde el comité de huelga de Tablisa. "Es vergonzoso que te obliguen a hacer daño para tomarte en serio".

No hay comentarios:

Publicar un comentario