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22 de mayo de 2020

Ante la crisis Covid-19, todos en el mismo barco

La afección de la pandemia en todos los sectores ha sido y será aún muy importante. Y a los directores y jefes de Seguridad, como organizadores y gestores de la Seguridad Privada, nos ha tocado adaptarnos a esta nueva situación.

Así, y entre otros aspectos, ha sido necesario cambiar las órdenes de puesto del personal operativo de vigilancia, el número, horario y funciones de los vigilantes de seguridad, ajustándonos a los requerimientos de los nuevos controles de aforo para evitar infecciones, uso de EPIS, mantenimiento de la distancia social preventiva…Vicente Hernández. Presidente de la Asociación de Directores de Seguridad ADISPO y AIMCSE

Y, en relación a los sistemas de alarmas, paralizar las ampliaciones o cambios programados de mejoras no urgentes, atendiendo prácticamente solo al mantenimiento correctivo. De igual forma, se intensificó la coordinación con el resto de los departamentos de nuestra organización, con las empresas proveedoras de servicios de seguridad y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para adaptarnos a los cambios derivados de la nueva situación o ante necesidades de apoyo operativo.

Hemos tenido, como es nuestra obligación, que leer y analizar en profundidad el BOE, y pelear, como muchos otros profesionales, con la falta de material de protección o cambios de personal por cuarentena. La dirección de Seguridad siempre ha tenido una casuística muy diferente entre sectores y empresas; pero ahora se han intensificado las diferencias. Ha habido algunos centros que han reducido o eliminado servicios de vigilancia al no abrir al público y otros, como por ejemplo los supermercados de alimentación, en los que la actividad ha sido mucho mayor, se han visto incrementados; pero, especialmente, el personal de seguridad en los hospitales, ha tenido que realizar un esfuerzo extra, al igual que el personal sanitario ante la pandemia.

Directores y jefes de seguridad Igualmente, hemos visto el trabajo de directores y personal de Seguridad en hoteles o pabellones de exposiciones que, en un breve periodo de tiempo, se han medicalizado, o centros de ocio que se han tenido que convertir en morgues provisionales. Es preciso reconocer la importante labor de los vigilantes y directores de Seguridad en el ámbito sanitario.

No puedo dejar de destacar, teniendo en cuenta el nivel con el que ha castigado la pandemia a la Comunidad de Madrid, la labor del departamento de Seguridad Corporativa del SERMAS y de sus directores de Seguridad delegados en los hospitales que, además de su importante trabajo diario, en esos momentos con las UCIS y urgencias desbordadas, han tenido que organizar, redactar e implementar planes de seguridad y autoprotección para esos nuevos centros desplazados, y dar instrucciones operativas a sus servicios de vigilancia, en función de las peculiaridades del momento y del cambio de actividad… Y la impagable labor de todo el personal sanitario, con una gran exposición al virus, que ha ocasionado el contagio de una gran parte del colectivo y, por desgracia, el fallecimiento de muchos de ellos.

Planificar la seguridad En referencia a la planificación de la seguridad en el futuro, es preciso apuntar que todos los planes de seguridad, continuidad de negocio y los de PRL o autoprotección deberán replantearse ante la pandemia por la que hemos atravesado, y algunas medidas adoptadas actualmente, como la higiene de manos o el teletrabajo, después se queden implantadas. La seguridad de la información tomará cada vez más importancia y será imprescindible una formación específica en esta materia de todos los usuarios, cada uno a su nivel. Y es que no es casualidad que durante estos meses de crisis haya habido un importante incremento de los ataques de crackers y estafadores de todo tipo y en todos los sectores, incluida la administración sanitaria.

Por otro lado, desde el ámbito de la Seguridad Pública, el trabajo desempeñado en las cárceles se ha visto complicado por las cuarentenas y anulación de las visitas, síndromes de abstinencia… Será muy necesario plantearse, tras lo acontecido, la revisión de los Planes de Seguridad Nacional, implementando en algunos sectores medidas que puedan paliar ante otra crisis la posible falta de EPIS o de algún otro material sanitario clave, con la creación de stocks de reserva estratégicos, sobre todo sino conseguimos recuperar, como sería deseable, la capacidad de fabricación nacional de estos elementos. Además, se debería fomentar la figura de los reservistas voluntarios en sanidad de emergencias.

Hemos ratificado que fue un acierto crear la UME y conviene poner medios de defensa, en ella, en NBQ y para Ciberdefensa. Cierto es que va a ser difícil recuperar la actividad turística, de gran peso para España; y, en el ámbito de la exportación, nuestros clientes también sufrirán durante varios meses los efectos de la crisis, con lo que todo apunta a que tardaremos en recuperar el nivel económico. La Seguridad Privada, inevitablemente, se verá también afectada. Estamos en el mismo barco. La salida de la crisis dependerá del tiempo en que se tarde en conseguir la vacuna contra esta pandemia y de si el Gobierno será capaz de fomentar la diversificación de la actividad, a través del I+D+i, y que las PYMES industriales crezcan y pasen en la medida de lo posible a ser grandes empresas. SALUD para todos.

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