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25 de junio de 2018

MADRID: Vestuarios de Metro del personal de seguridad privada recién reformados y con amianto

Trabajadores documentan otros espacios que contienen el material cancerígeno en los que permanecen diariamente y que han manipulado durante años sin saberlo.


Disyuntores, apagachispas, arandelas, juntas, cofres, anillos, descargadores de tensión, resistencias, voltímetros, tubos pasacables, bajantes y hasta 70 tipos de piezas contienen amianto en el submundo que es el metro de la capital, sus talleres y almacenes. Pero el material cancerígeno también está presente en estructuras corrientes como techos y paredes de vestuarios. Por ejemplo, hace un año se renovaron las instalaciones de los vestuarios laborales de vigilantes de seguridad en la estación de Canillejas, pero ahora hay etiquetas que alertan a los trabajadores de la presencia de material cancerígeno. Metro conoce desde 2003 que hay amianto en sus instalaciones y que debe retirarlo por salud laboral. Es solo una de las situaciones documentadas por CCOO, que esta semana ha logrado que la empresa pública del suburbano madrileño abra sus puertas a la prensa para mostrar cómo hasta hace muy poco los trabajadores manipulaban piezas con amianto sin protección.

La asbestosis se produce por inhalación de minúsculas fibras de amianto que producen daños en los pulmones que devienen en cáncer. Recientemente, un trabajador de la estación de Canillejas ha muerto por esta enfermedad y otros tres han desarrollado tumores, uno de ellos está en estado grave. Solo la inspección de Trabajo logró reactivar lo que los sindicatos llevaban años advirtiendo, y en el otoño de 2017 Metro admitió el inmenso problema de salud. Este año se supo que la empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid conocía desde 2003 de la presencia del material tóxico en 115 trenes de la red. La inspección ya ha enviado su quinto requerimiento a la empresa pública, ordenando distintas medidas de protección inmediatas independientemente de los procedimientos abiertos contra la empresa por el caso amianto. Estos avisos ahora están muy bien, pero los trabajadores hemos taladrado y lijado paredes con amianto sin saberlo", denunciaba ante los medios Sergio Hoyuelos, delegado de prevención en el suburbano.

Solo quedan unos días para una nueva jornada de paros en los que la plantilla volverá a exigir reconocimientos médicos voluntarios y constantes. Una semana antes trabajadores de Metro integrados en CCOO han mostrado a los medios las tripas del suburbano y denunciado el conjunto de incongruencias que, a su juicio, ha sido la gestión del amianto en Metro. Critican que se hayan reformado recientemente, con el caso destapado, estructuras de la red sin eliminar el amianto. Además de los vestuarios señalados hubo una obra en Canillejas en las que tampoco se aprovechó para desamiantar.

Mientras tanto, sus jornadas se desarrollan entre carteles de “prohibido manipular” y paquetes que envuelven piezas afectadas con plástico, cartón o simplemente una pegatina de alerta. “Todo esto hoy no lo tocamos, pero ayer sí”, critica Alfonso Blanco, oficial de mantenimiento de ciclo corto con 25 años de trabajo en Metro a la espalda. La denuncia generalizada es que la empresa lleva diez años de retraso que han puesto en grave riesgo la salud de la plantilla (la asbentosis puede detectarse muchos años después de entrar en contacto con el material) y que, desde que se destapó el problema el pasado septiembre, solo escuchan “buenas palabras” y no medidas firmes. Tienen la certeza de que las 70 piezas que en principio han mostrado estar afectadas “son solo la punta de un iceberg” que Metro no está destapando con la suficiente celeridad.

Denuncian igualmente el trato con los trabajadores enfermos: “Tenemos en el convenio una póliza de vida por accidentes o enfermedad laboral y por la ley de presupuestos llevamos varios años que esa póliza nos la están negando. El compañero que falleció el mes pasado tendría derecho a esa indemnización, pero por los presupuestos que vienen aprobando anualmente en la Comunidad, los familiares no van a tener el derecho a recoger lo que les corresponde”, critica el secretario de CCOO en Metro de Madrid, Juan Carlos de la Cruz. “Estamos pidiendo a la empresa que no haga pasar por un calvario judicial de muchos años a los trabajadores que ya tienen reconocida la enfermedad, y solicitamos que de buena voluntad se negocie, y que los familiares de los trabajadores afectados gravemente no tengan que pasar por años de juicios de cinco o seis años para percibir las indemnizaciones”.

Denuncia que hasta el momento no han obtenido “ninguna respuesta”. Rechazan “perder el tiempo” en las tres comisiones que Metro ha puesto en pie para gestionar el problema: “Son muchas comisiones pero queremos una respuesta, no que nos reúnan para decirnos buenas palabras sobre lo que van a mirar y hacer. Actualmente lo único que se está haciendo es a requerimiento de la inspección de trabajo. Ya tenemos cinco, y cuatro diligencias y dos actas de infracción. No queremos seguir judicializando”, expone el portavoz y trabajador de Metro, que recuerda que la Fiscalía aún tiene que pronunciarse ante el procedimiento. “Pretendemos no tener que llegar a ese calvario de denuncias, sino que se sienten en serio para negociar”, demanda.

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