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7 de julio de 2014

Trablisa, una empresa de seguridad con tradición






En España hay 1.490 empresas de seguridad privada, de las cuales 33 radican en las Illes Balears. Una de las más conocidas y antiguas es Trablisa. Sus vigilantes, armados con pantalones azul marino y camisa gris, son una constante en los aeropuertos del Archipiélago así como en las sedes de instituciones públicas o entidades privadas. Lo que muchos no saben es que Trablisa tiene ADN cien por cien mallorquín. Es más, es la empresa de seguridad en activo más antigua de España.

Transportes Blindados S.A. (Trablisa) nació gracias a la emprenduría de Miquel Bordoy, actual accionista mayoritario. Corrían los años setenta cuando Bordoy viajó a Londres y analizó cómo funcionaban las empresas de seguridad en la capital británica. Al regresar a la isla decidió que Balears también tenía que tener este servicio, por lo que fundó Trablisa en 1975. La empresa empezó a funcionar con transportes de fondos. “En Balears solo había una entidad bancaria con coche propio para hacer el traslado de dinero y documentación financiera con seguridad”, explica Joan Amer, actual director general de la empresa. De esta manera, con dos furgonetas y recorriendo banco tras banco por toda la isla, nació esta empresa con la licencia número 72 del Ministerio de Interior. “Ahora sería impensable que los bancos no tuvieran este servicio de seguridad”, recalca Amer.

Pero Trablisa no se conformó solo con este sector, sino que fue abarcando nuevos campos e innovando en otras áreas dedicadas a la seguridad. De esta manera ha conseguido forjar una plantilla de 3.200 empleados, de los cuales cerca de unos 2.000 trabajan en Balears. El resto lo hace en las delegaciones que tiene la compañía en Andalucía, Madrid y Catalunya. Esta elevada plantilla convierte a Trablisa en una de las empresas con más trabajadores de Balears.

Al hablar de Trablisa hay que hacer especial mención al servicio de vigilancia, la rama más conocida de la empresa, a la vez que la más facturación genera. Los inicios del servicio de vigilancia se asentaron en el aeropuerto de Palma, para después extenserse por el resto de las Islas. “La demanda del servicio de seguridad en la zona aeroportuaria fue mayor tras el secuestro del avión alemán”, recuerda Amer. Era el año 1977 cuando un grupo de miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina tomaron el avión de la aerolínea alemana Lufthansa que cubría la ruta Palma-Fráncfort. A partir de ese secuestro “las compañías empezaron a demandar más nuestros servicios”, añade el director general, quien reconoce que incluso compraron una avioneta porque no había personal de seguridad suficiente en las diferentes Islas. 

CONTROLES. En aquellos años la seguridad en los aeropuertos no era tan visible como ahora. Pero, objetivo tras objetivo, Trablisa se fue especializando en controles aeroportuarios. Primero fue en Son Sant Joan, para seguir con los aeropuertos Menorca y Eivissa. “Tardamos bastantes años en operar en la Península”, reconoce el director general. Y es que en la actualidad, además del control aeroportuario de Balears, Trablisa también se encarga de los aeropuertos de Málaga, Sevilla y Algeciras. “Somos una de las empresas que más servicios de seguridad presta a AENA”, añade. 

DIVERSIFICACIÓN. La diversificación de los trabajos dentro del campo de la seguridad es una de sus características. Trablisa está conformada por diferentes ramas empresariales que abarcan desde la propia seguridad privada a extinciones de incendios o asistencia a personas mayores o incapacitadas. “Empezamos con el transporte de fondos en banco y en el año 1984 montamos Trablisa Express”, recuerda Joan Amer. Trablisa Express se dedica a gestionar, manipular y distribuir valijas y suministros para el sector financiero de Balears. “Esto también ha cambiado mucho; antes para las valijas para bancos íbamos dos veces al día a todas las oficinas bancarias, no había internet y el traslado de la documentación era de esta forma. La demanda ha ido disminuyendo a medida que también avanzaban las nuevas tecnologías”, añade el director general que recuerda que hace veinte años era un “servicio esencial”. 

Uno de los servicios ‘estrella’ es el de alarmas. “Incluso fuimos los primeros en poner un distintivo de alarmas en los exteriores de las viviendas o los comercios, luego todo el mundo lo copió”, enfatiza Amer al recordar cómo fueron aquellos inicios, cinco años después de montar la empresa. “Las alarmas es un departamento que siempre ha tenido demanda, aunque las alarmas de antes no tienen nada que ver con las de ahora”, recalca.

CRISIS. El servicio de seguridad por alarma continúa muy vigente en Trablisa aunque la crisis también les ha afectado. Así lo asegura Amer al destacar que “ahora tenemos más trabajo, pero también tenemos más bajas”. “Tenemos el trabajo de siempre con unos costes para el cliente más económicos, pero desde el momento en que empiezan a cerrar comercios, la pérdida de clientes para nosotros es también elevada”, explica el director general, a la vez que reconoce que en los últimos meses se ha estabilizado la situación. Completan la configuración empresarial de Trablisa, Prefoc, dedicada a la prevención y detección de incendios, y Vital Control, iniciada en 1992 y centrada en la asistencia domiciliaria a personas mayores y discapacitadas. Así pues, la empresa ofrece un amplio abanico de vigilancia y prevención que se sustenta principalmente con vigilantes, auxiliares de servicios y una central receptora de alarmas ubicada en el polígono de Son Castelló de Palma.

Mención a parte debe hacerse a los auxiliares de servicios, una figura de reciente creación pero que desarrolla un papel importante en casos como los aeropuertos, donde tiene presencia la empresa de seguridad. “Al cambiar la Ley de Seguridad Privada en 1992, había ciertos colectivos que trabajaban como vigilantes sin tener dicha responsabilidad, por lo que se creó la figura de los auxiliares”, explica Amer. Un ejemplo de estos auxiliares son los que chequean las tarjetas de embarque en el aeropuerto o quien mueve las bandejas. “No se requiere que la persona que chequea sea un vigilante, aunque luego quien haga el control de pasajeros sí que lo debe ser”, aclara el responsable de Trablisa al explicar los cambios siempre constantes en la compañía.

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