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8 de junio de 2018

El alquiler de un piso y 13.000 € en gastos de tarjeta ponen en la picota a un jefe de CCOO

El secretario general de la Federación de Construcción y Servicios alquiló una vivienda de su propiedad a su sindicato hasta que hubo quejas y se rescindió el contrato. Disfruta además de una tarjeta


Los gastos de tarjeta de tres dirigentes de la poderosa Federación de Construcción y Servicios de CCOO y el alquiler de un piso del secretario general al propio sindicato han puesto en solfa a la cúpula de la federación. En solo dos años, se han gastado más de 43.000 euros en restaurantes, gasolina y aparcamientos a costa de la tesorería del sindicato. Son de los pocos dirigentes de la federación que pueden disponer de tarjeta. Se trata del secretario general, Vicente Sánchez Jiménez; de Jesús Fernández Béjar, coordinador del área internacional, y de José Valenzuela Lianez, coordinador de órganos de dirección. Vicente Sánchez también alquiló durante varios meses una vivienda de su propiedad a la federación, obteniendo así unos ingresos extra, lo que motivó un escrito de queja de la comisión de control administrativo y financiero que acusó al secretario general de vulnerar el código de conducta. La denuncia interna fue escuchada y el contrato de alquiler tuvo que ser rescindido.

Vicente Sánchez, el secretario general, dirige los designios de esta federación desde mayo de 2014. Una federación que tiene en toda España más de 116.000 afiliados y que en 2016 (últimos datos) manejó unos ingresos de 7,6 millones de euros. A pesar de tener un salario bruto anual de 54.475 euros, el máximo responsable disfruta de una tarjeta para sus gastos de representación. Según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, Sánchez Jiménez tira con asiduidad de ella. Entre enero de 2015 y diciembre de 2016, gastó 9.566 euros en restaurantes: 132 euros en El Gaitero, 229 euros en la cafetería Juka, 120 euros en Don Víctor, 104 euros en la marisquería Sur, 170 euros en el Acisclo, 186 euros en el Rincón de Esteban, 179 euros en la Fontana, 397 euros en Lakuntza, 200 euros en la sidrería Donosti, 115 euros en el Samarkanda… incluso 218 euros en una pizzería de París. La lista es larga.

La relación de gastos también incluye numerosos abonos en aparcamientos y gasolina, más de 3.700 euros. Desde la secretaría de Organización de CCOO destacan que es normal que algunos dirigentes tengan su tarjeta del sindicato exclusivamente para gastos de representación. "En la confederación nacional, por ejemplo, que cuenta con 16 miembros, tres de ellos disponen de una". En el caso de las federaciones, tienen autonomía para decidir quién tiene tarjeta y para controlar que los gastos sean correctos. "Aunque luego desde la confederación hacemos auditorías de las federaciones. En este caso, nunca se ha detectado nada incorrecto. Algunas cantidades pueden parecer altas porque seguramente hay muchos comensales".

Lo que no es normal es que Vicente Sánchez alquilara un piso de su propiedad al sindicato, obteniendo así unos ingresos extra gracias a la generosidad de la federación que él dirige. Se trata de un inmueble situado en la calle Manuel Carmona que el sindicato pagó para que allí se alojara otro de los responsables de la federación que venía del País Vasco. El presidente de la comisión de control administrativo y financiero de CCOO envió en junio de 2016 un escrito a la comisión ejecutiva (entonces presidida por Ignacio Fernández Toxo) alertando de este hecho, ya que podría suponer una vulneración "flagrante" del código de conducta aprobado por el consejo confederal en marzo de 2015, que conllevaba un "enriquecimiento personal de Vicente Sánchez Jiménez".

El escrito aseguraba que el código de conducta regula para sus órganos de dirección las siguientes pautas: "Deberán abstenerse de hacer uso particular de los bienes y derechos del sindicato. No podrán beneficiarse de las oportunidades de negocio que hayan conocido por razón de su cargo". La queja señalaba que "no estamos hablando de un mero afiliado que haya podido cometer un hecho presuntamente sancionable, sino del mismísimo secretario general de una organización federal, cuya ética de comportamiento y cumplimiento de normativas estatuarias ha de ser intachable". El presidente de la comisión de control concluía que "se estaría produciendo una violación moral de los principios éticos de nuestra organización, ya que ningún afiliado o afiliada entendería que quien tiene la máxima representación arrendase o permitiese arrendar una vivienda de su propiedad a la organización que él mismo dirige, lucrándose con dicho arrendamiento".

La queja fue escuchada por la dirección nacional, que pidió a la federación que dejara de alquilar el piso a su secretario general. "No era ilegal, pero tampoco adecuado. Se decidió rescindir el contrato", señala Fernando Lezcano, secretario de Organización de CCOO, que no puede precisar cuánto tiempo pagó el sindicato por el piso y la cantidad. "Fueron casi dos años", señalan otras fuentes sindicales. La verdad es que la gestión de Sánchez Jiménez está siendo muy contestada dentro de la propia federación, que aglutina varios sectores: edificación, canteras, cemento, cerámica, jardinería, madera, limpieza de edificios, saneamiento urbano, seguridad privada...

Vicente Sánchez tiene además otros ingresos al margen del sindicato. Desde el curso 2011-2012, es profesor asociado de Economía en la Universidad Complutense de Madrid, una compatibilidad que le está permitida, explican desde CCOO. También es vicepresidente de la Fundación Laboral de la Construcción, creada por empresarios y los sindicatos para dar cursos de formación. La fundación le ha puesto un coche para sus desplazamientos. "Esto también es normal. Es más económico que pasar dietas, es una fórmula para favorecer la movilidad. Pero el vehículo no es suyo, es de la fundación. Cuando deje de ser vicepresidente, no tendrá derecho a utilizarlo", afirman desde el sindicato. Ser vicepresidente le da derecho a ser consejero de la empresa Tornapunta Ediciones SL. También es presidente de la Fundación Hábitat.

A pesar de ser el secretario general de la federación, Vicente Jiménez no es el que más gasta con su tarjeta. Los abonos relacionados con Jesús Fernández Béjar superan los 19.600 euros. Los abonos revelan que casi siempre reposta combustible en una gasolinera de Brunete. Fernández Béjar viaja mucho como coordinador del área internacional. El sindicato le ha pagado hoteles y viajes a varios países europeos, como Bélgica, Suiza e Italia. También aparecen gastos en restaurantes, alquiler de coches e incluso ferreterías. Los gastos asociados a José Valenzuela alcanzan los 10.000 euros, en su gran mayoría restaurantes: 532 euros en el restaurante Botín, 520 en el Marixa, 300 en el Gaitero, 301 en 19 Sushi Bar, 170 en el asador De Celso, 166 en la sidrería Donosti, 255 en el Cisne Azul... El sindicato no ha querido informar sobre el salario que reciben estos tres dirigentes de la federación.

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