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10 de noviembre de 2018

¿Cuál es el coste de los 'ataques' de los grafiteros para el transporte público?

Cada año, se destinan unos 20 millones de euros a eliminar estas muestras de arte urbano.

Cuando pensábamos en los grafiteros que llenan de pintadas los trenes de nuestro país, lo habitual era visualizarlos colándose subrepticiamente en las cocheras para plasmar, con parsimonia y sin ser sorprendidos por ningún vigilante, sus dibujos sobre los vagones vírgenes. Ahora, una minoría parece haber cambiado de táctica: dicen adiós a sus felinomodus operandi, burlan los controles, detienen los trenes en pleno trayecto y se enfrentan con maquinistas, empleados de seguridad y los propios viajeros para dejar su impronta.

Al margen del coste humano (ataques de ansiedad, temor entre empleados y usuarios, etc.) de este tipo de acciones, eliminar cualquier rastro de este arte urbano supone un desembolso considerable. Según ha comunicado este miércoles la Asociación del Transporte Público Urbano (ATUC), cada año estos 'ataques' suponen un coste superior a los 20 millones de euros que acaban saliendo del bolsillo de los contribuyentes. Esta agrupación destaca que los actos vandálicos que han saltado a la palestra durante las últimas semanas no son un hecho aislado ya que en los últimos doce meses se han registrado cerca de 7.300 pintadas de este tipo. Otro dato nos lo proporcionan Metro de Madrid y Renfe Cercanías. En 2017 el gasto para eliminar los más de 1.600 grafitis que 'decoraron' momentáneamente sus vagones ascendió hasta los 4,6 millones de euros en la capital, según afirmaron ambos organismos. Además, en el caso del suburbano, en diciembre se anunció la creación de un servicio específico de limpieza que supuso un contrato adicional de 1,2 millones.

Inseguridad y "miedo" Varios sindicatos de trabajadores de Metro de Madrid afirman que el personal siente "miedo" ante la proliferación de estas irrupciones violentas protagonizadas por grupos de hasta 50 personas, como en el vivido el pasado día 2 en la estación de Las Rosas. "No es habitual que haya ataques tan seguidos ni tan numerosos", sostiene el portavoz del Sindicato del Colectivo de Maquinistas de Metro, Juan Antonio Ortiz. En menos de una semana, del 31 de octubre al 4 de noviembre, la compañía ha contabilizado 1.322 metros cuadrados de trenes pintados en ocho zonas de la red. Para frenar estas situaciones, demandan un incremento en la seguridad y consideran pertinente la presencia de agentes uniformados el el suburbano.

En Barcelona están viviendo una situación similar. La semana pasada un grupo de 34 personas paró un tren de la línea 4 y agredió a varios pasajeros, entre ellos una embarazada. Actualmente hay activa una treintena de grupos de grafiteros en la Ciudad Condal, según ha apuntado el jefe de la División de Transporte de los Mossos d'Esquadra, el intendente Joaquim Bayarri, a la agencia Efe.

Mayor castigo A día de hoy y desde la reforma del Código Penal de 2015, la Justicia considera este tipo de acciones una falta administrativa, ya que suponen el deslucimiento y no la destrucción de un bien, y se pueden castigar con una pena de 2 a 6 días de localización permanente o de 3 a 9 días de trabajos en beneficio de la comunidad. Asimismo, la Ley de Seguridad Ciudadana, contempla estos comportamientos como infracciones leves que pueden acarrear a sus autores multas de entre 100 y 600 euros.

Desde ATUC piden que a la Fiscalía General del Estado "que sean considerados delito de daños " cuando derivan en importantes deterioros, muchas veces irrecuperables, que terminan por disminuir la calidad del servicio por retrasos y "parones" innecesarios". Además, alertan del efecto llamada que puede traer consigo esa "impunidad".

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